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Sesiones Psicoterapia

psicología

La categoría psicología reúne los artículos del blog escritos desde la consulta de psicología sanitaria de Sonia Pérez-Sala en Madrid. No pretenden ser divulgación genérica: nacen de las preguntas que las personas traen a terapia y tratan de explicar, con un lenguaje cercano, qué ocurre en nuestra mente y en nuestro cuerpo cuando algo nos hace sufrir y qué podemos hacer al respecto. En esta segunda página están las dos entradas más antiguas de la categoría; las más recientes aparecen en la primera. Para orientarte entre los doce artículos, aquí tienes un mapa por temas.

Ansiedad, pánico y pensamientos que no se van

Sensaciones físicas en un ataque de pánico describe la aparición súbita de un malestar físico intenso que alcanza su máximo en pocos minutos —palpitaciones, sensación de ahogo, mareo, hormigueos, miedo a perder el control o a morir— y explica cómo, después de una primera crisis, puede nacer el «miedo al miedo»: la persona vigila cada sensación de su cuerpo, evita lugares, actividades o excitantes y busca compañía para sentirse segura. A corto plazo esas conductas alivian; a medio plazo mantienen el problema. El artículo propone un autorregistro de una o dos semanas, revisar por escrito los pensamientos catastrofistas y una exposición gradual, escalón a escalón, tanto a las sensaciones temidas como a las situaciones que se han empezado a evitar.

Pensamientos intrusivos. Qué son y cómo manejarlos parte de una idea tranquilizadora: el cerebro es una fábrica de pensamientos y todos tenemos ocurrencias absurdas o desagradables. Lo que convierte un pensamiento espontáneo en intrusivo es el significado amenazante que le damos y la lucha por expulsarlo; el experimento del burro rosa con alas muestra que intentar no pensar en algo lo hace todavía más presente. Las recomendaciones: observar el pensamiento sin discutir su contenido, llevar la atención a la respiración o a la tarea que tenemos entre manos, practicar mindfulness y ejercicio físico, y reservar cada día un «momento de preocupación» de quince minutos.

Trauma, disociación y cerebro

Traumas durante el desarrollo. ¿Epidemia sin diagnóstico? recuerda que el maltrato emocional y el abandono crónico en la infancia pueden ser tan devastadores como un suceso traumático agudo, que el niño aprende a sobrevivir desarrollando un apego inseguro —evitativo, «lidiar sin sentir», o ansioso, «sentir sin lidiar»— y que etiquetas como el trastorno desafiante oposicionista o la depresión describen la conducta sin llegar al origen del sufrimiento. Disociación. Experiencia de desconexión contigo mism@ recorre la disociación como experiencia natural (llegar a un sitio en «piloto automático», quedarse absorto en la música), como defensa automática cuando ni la lucha ni la huida son posibles, como síntoma —despersonalización, desrealización, lagunas de memoria, flashbacks— y como trastorno, cuando la personalidad no consigue integrarse.

El Cerebro, nuestro pareado de tres alturas ofrece la metáfora que sostiene buena parte del trabajo terapéutico: un sótano con el tronco encefálico, que regula la respiración, el ritmo cardiaco y el freno del nervio vago; una planta calle con el sistema límbico, donde el tálamo hace de cocinero y la amígdala de detector de humos; y un ático con el neocórtex y la corteza prefrontal medial, la torre de vigilancia que observa la escena y decide. De ahí salen las dos vías para regular las emociones, de arriba abajo y de abajo arriba. Momento de la vida para acudir a psicoterapia explica cómo la psicoterapia integradora, que combina técnicas cognitivo-conductuales con otras de la Gestalt o del Análisis Transaccional, ayuda a sanar heridas del pasado explorando el propio guion de vida y los esquemas que se repiten en el presente.

Crecimiento personal y artículos de opinión

Varias entradas son más personales y están escritas en primera persona. Benditas contradicciones, publicada en octubre de 2020 y la primera de esta página, propone cambiar la «o» que separa bueno o malo, fuerte o débil, por la «y» que integra: aceptar que podemos ser a la vez seguros e indecisos, alegres y tristes, deja más libertad que vivir encorsetados por etiquetas. y tú… ¿cueces o enriqueces? rescata un viejo eslogan publicitario para hablar de la capacidad de elegir frente a la comodidad de la rutina. Confianza. Una vacuna contra el miedo a vivir describe la confianza en uno mismo, en los demás y en el mundo como el gran regalo de una infancia segura y recuerda que el control absoluto es una ilusión. Miedo a la vacuna del coronavirus, de enero de 2021, analiza la sensación de control, la novedad y la previsibilidad como moduladores del miedo, la fatiga pandémica y el peso de la sobreinformación, y aconseja elegir una fuente fiable y decidir con datos.

Herramientas de la consulta: biofeedback y evaluación

¿Por qué usar Biofeedback? explica que el malestar psicológico se expresa a la vez en cuatro niveles: cognitivo, emocional, conductual y fisiológico. Con el biofeedback la persona ve en una pantalla, en tiempo real, su ritmo respiratorio, su tensión muscular, su temperatura periférica o su pulso, y aprende a modificarlos para relajarse o aliviar cefaleas tensionales y bruxismo, antes de trasladar lo aprendido a su vida cotidiana.

¿En qué consisten las pruebas de evaluación psicológica?, la entrada más antigua del blog (abril de 2020), presenta los tests como instrumentos para medir aptitudes, inteligencia, rasgos de personalidad o aspectos clínicos, con usos que van de la clínica a la orientación vocacional, el ámbito académico o la selección de personal. Resume los tres niveles de cualificación que el Colegio Oficial de Psicólogos asume de la American Psychological Association y subraya algo esencial: el resultado de un test no es un diagnóstico, sino información que un profesional interpreta junto con la entrevista y el resto del caso. Las cuatro áreas que describe —aptitudinal, psicológica, académica y de trabajo y empresa— son las mismas en las que se organizan las evaluaciones online de esta web.

Estos artículos pueden ayudarte a entender lo que te ocurre y a dar los primeros pasos, pero no sustituyen a una valoración personal. Si el malestar se mantiene o sientes que no puedes manejarlo por tu cuenta, consulta con un psicólogo sanitario.

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