Trauma Complejo

Cuando nos referimos a trauma complejo estamos hablando del trastorno que llega a sufrir una persona debido a la acumulación de vivencias traumáticas de manera reiterada a lo largo del tiempo. Es un trastorno que puede generarse cuando:

  • una persona se mantiene en contextos traumatizantes durante un largo tiempo, cronificándose el daño y la sintomatología.
  • bien cuando una persona sufre, en diversos momentos vitales, experiencias traumáticas que devienen en trauma complejo por acumulación del daño.

Síntomas del Trauma Complejo

La traumatización incide en la totalidad de la persona. Todas las áreas de funcionamiento estarán en mayor o menor medida afectadas por la devastación del trauma. Las alteraciones más comunes en el trauma complejo son:

  • Alteraciones en la regulación de las emociones e impulsos

Se caracteriza por una desregulación del estado afectivo de la persona. Pueden aparecer en cualquier momento cambios de humor repentinos sin tener aparentemente una causa justificada.

Existen también dificultades en la modulación y expresión de las emociones y de los impulsos, pudiendo aparecer conductas autodestructivas o de riesgo para la persona o para los demás.

Los/las pacientes refieren sentir muy intensamente estas emociones, o que por el contrario, es como si no sintieran nada, con marcado embotamiento afectivo.

  • Alteraciones cognitivas que afectan a la atención, la memoria y/ o la conciencia

El síntoma más frecuente que afectan a memoria es la Amnesia. Puede existir una amnesia de la totalidad o partes de lo ocurrido, como mecanismo de defensa para no recordar el hecho devastador. (Amnesia psicógena).

Existen diferentes clases de memoria. LeDoux (2015) habla de la memoria declarativa o explícita, que se refiere a recuerdos conscientes que se recobran y verbalizan posteriormente de forma consciente pudiendo recordar un principio y un final del hecho, con matices de donde sucedió, cuando, como, con quien etc. La memoria implícita, sin embargo, no requiere conciencia para ser almacenada ni para activarse, se expresa como comportamiento, sensaciones somáticas y emociones, tiene que ver con recuerdos implícitos, que no se pueden narrar. El trauma complejo tiene que ver especialmente con la memoria implícita. Los recuerdos intrusivos se activan sin que la persona entienda por qué surgen. En estos procesos se revive todo como si estuviera volviendo a suceder en el momento presente. No es un recuerdo de que algo ya ha pasado, con un principio y un final, sino que su evocación lo vuelve al  presente, generando cambios psicobiológicos  y emocionales que refuerzan el trauma y su devastación.

Los episodios disociativos transitorios (breves períodos de ausencia)  son resultado de una desconexión y /o una ruptura en las funciones que integran la consciencia. Es un mecanismo de defensa natural de nuestro cuerpo que tiene que ver con el sistema vagal, nuestro “freno biológico”. Cuando no podemos escapar o huir, (hiperactivación fisiológica), nos desconectamos, como forma de no sentir y de alguna manera escapar de lo que nos está pasando.

Los síntomas de despersonalización y desrrealización pueden aparecer en diferentes trastornos mentales y es frecuente que el paciente traumatizado los refiera. Se entiende por despersonalización, la sensación  de sentirse raro con uno mismo, con una sensación de aturdimiento con respecto a si mismo. La desarrealización es la sensación de estar sintiendo una realidad diferente, como a cámara lenta, o a través de un cristal que la hace diferente.

  • Alteraciones en el cuerpo

El cuerpo “lleva la cuenta” del trauma. Aunque nuestra mente pueda intentar olvidar, el cuerpo mantiene el trauma, en forma de estado de alerta constante, que puede provocar problemas del sistema digestivo, dolor crónico, síntomas cardiopulmonares  e incluso síntomas de conversión; es decir, problemas psicológicos que acaban convirtiéndose en síntomas físicos…parálisis, ceguera, incapacidad para hablar, y otros síntomas que no tienen causa física justificada.

Las experiencias vitales de estrés continuo pueden llegar a cronificar las respuestas de defensa de nuestro cuerpo. Aunque la persona ya no esté enfrentada a esas situaciones traumáticas, (ya no está en zona de combate, no vive con quien perpetró los abusos,  o ya no hay relación con quien le maltrató), su cuerpo continua biológicamente en un estado defensivo, ya sea en forma de híper o hipo activación.

  • Alteraciones en la autopercepción

En el trauma complejo, el modo de verse a sí mismo/a puede cambiar, con sentimientos de vergüenza y de culpa, acompañados posiblemente de sensación de ineficacia, maldad o incorrección.  Son frecuentes sensaciones de no ser comprendi@ y de que nadie puede ayudarle. A veces se minimiza la gravedad del acontecimiento traumático. También es posible alteraciones en la percepción del agresor pudiendo adoptar como ciertas las creencias distorsionadas de quien agrede, pudiendo Idealizar al agresor e incluso asumir sus creencias o intentar defenderle.

  • Alteraciones en la relación con los/as demás

Se manifesta en una incapacidad de confiar en nada ni en nadie. Sensación de vivir en mundo inseguro e imprevisible, en el que no puedes fiarte de nadie.

Aspectos importantes en la Psicoterapia del trauma complejo

Para poder trabajar con paciente traumatizado hemos de generar un espacio seguro donde el paciente pueda conectar en el presente con sus recuerdos traumáticos y experimentarlos de forma gradual y controlada en consulta. Las memorias implícitas del trauma, activadas en el espacio psicoterapéutico, ayudarán a que puedan ser contenidas, toleradas, reguladas y reprocesadas con la ayuda del terapeuta.

El objetivo es que poco a poco la persona pueda ir procesando sus sensaciones y recuerdos a través de su memoria explícita, declarativa, pudiendo finalmente narrar lo vivido como algo que ocurrió, con un principio y un final, pero que forma parte de su pasado.

En este proceso, la terapia con EMDR, es la herramienta de elección para ayudar a la persona a revivir de forma controlada su trauma y reprocesarlo.

Los “disparadores” de la memoria implícita del trauma, pueden ser internos, como podrían ser pensamientos intrusivos, malestares físicos, aparición de sensaciones en forma de olor, color, sonido o sentimientos abrumadores. También pueden ser externos, situaciones sociales, escenas, tonos de voz, etc. En la mayor parte de las ocasiones las personas no son conscientes de todo el proceso que se dispara desde la presencia del estresor hasta el desajuste de su activación psicobiológica.

Es importante que detectemos con el paciente los disparadores que provocan esos estados, y le enseñemos a reconocerlos, para que disponga de estrategias para manejarlos y poder regularlos.

Ogden, Kekuni y Pain (2009) presentan un modelo de activación para el trabajo con personas traumatizadas en el que destacan tres zonas de activación distintas:

  • Zona de hiperactivación en la que habrá aumento de sensaciones, reactividad emocional, hipervigilancia, imágenes o memorias intrusivas, provocando una desorganización del procesamiento cognitivo.
  • Zona de hipoactivación, con ausencia relativa de sensaciones y entumecimiento de las emociones, por lo que cuando el paciente entra en esta zona, también hay una disminución de la capacidad de procesar cognitivamente.
  • Hay una zona de activación óptima, que llaman margen de tolerancia. En este nivel los/las pacientes están regulados psicobiológicamente, pudiendo conectar con sus emociones y sensaciones y pensar sobre ellas. Es la zona donde poder trabajar con la persona.

En los/las pacientes con trauma complejo, el margen de tolerancia es muy pequeño, pueden pasar de la hiperactivación a la hipoactivación repentinamente, tanto en su vida diaria, como en el trabajo psicoterapéutico. En consulta debemos promover que la persona esté la mayor parte del tiempo en la zona de activación óptima.

Cuando relata las situaciones traumáticas, hay que intentar realizar el proceso dentro de la ventana de tolerancia del paciente, para que éste pueda ir avanzando en el reprocesamiento del recuerdo de una forma adaptativa.

En el ámbito cognitivo también es importante evocar memorias donde esa persona se sintió segur@, competente, fuerte o con control de la situación.

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